El accidente ocurrido en Pinamar, en el que un nene de ocho años resultó gravemente herido tras el choque entre una camioneta y un vehículo UTV, volvió a poner el foco en el uso recreativo de este tipo de rodados, originalmente diseñados para tareas específicas y de alta exigencia técnica. Al momento del impacto, el menor viajaba a bordo del UTV junto a dos adultos y dos niñas, quienes se encuentran fuera de peligro.
Marcos Patronelli, tres veces campeón del Rally Dakar, dialogó con Ramos generales y explicó las características de los vehículos UTV. Además, remarcó que se trata de unidades pensadas para trabajos rurales, competencias off road y tareas complejas en terrenos irregulares, aunque en los últimos años su utilización se extendió de manera creciente al ámbito recreativo y turístico.
"Los UTV en las dunas pasaron a ser peligrosos, tienen el tamaño de un auto chico y la gente toma conciencia lo que pueden generar", expresó.
Los UTV, sigla de Utility Task Vehicle, son vehículos todoterreno de mayor tamaño y potencia que los cuatriciclos tradicionales. Cuentan con volante, pedales, jaula antivuelco, suspensión reforzada y capacidad para transportar a varios ocupantes, lo que los vuelve atractivos para el paseo en zonas de médanos, playas y campos abiertos. Sin embargo, su peso, velocidad y maniobrabilidad requieren capacitación, uso de elementos de seguridad y condiciones adecuadas de circulación.
Especialistas advierten que, si bien estos vehículos incorporan sistemas de protección estructural, no están exentos de riesgos, especialmente cuando se utilizan fuera de circuitos controlados o se combinan con otros rodados de gran porte. La convivencia con camionetas y vehículos 4x4 en espacios reducidos o con visibilidad limitada incrementa de manera significativa las probabilidades de siniestros graves.
El crecimiento del uso recreativo de UTV en destinos turísticos volvió a abrir el debate sobre la necesidad de regulaciones claras, controles efectivos y campañas de concientización, en particular cuando hay menores de edad a bordo. El caso de Pinamar reavivó el reclamo de mayor responsabilidad en el manejo de estos vehículos y de límites precisos en zonas de circulación compartida.

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